El Placer del Afeitado

Martes, 23 Septiembre   

Tras el disgusto de oír el despertador nos llegan algunos placeres que compensan el estridente sonido del dichoso aparato.

El saborear un buen café, de embriagador aroma, nos levanta el ánimo y es una de las mejores formas de saludar el nuevo día. Ahora ya hay fuerzas para asomarnos a la ventana y … ¡efectivamente, empieza otro día!, ¡arriba!. Los días son largos y conllevan muchas situaciones de todo tipo y color, por ello es verdaderamente importante empezar con ilusión y alegría por lo que pueda pasar. ¿Qué otros placeres puedo disfrutar por la mañana antes de salir de casa? Indudablemente un buen afeitado.

Un buen afeitado, con agua templada, con un buen jabón de afeitar, convertido en fantástica espuma mediante el uso de una suave y acariciadora brocha de afeitar de tejón, es como un paseo por otra dimensión. Mi nariz recibe el siempre agradable perfume del jabón de afeitar, mi piel recibe las caricias de los pelos de la brocha y va notando la aparición de esa espuma siempre húmeda y esponjosa que se entremezcla con los pelos de la barba, que son excitados por el movimiento circular de la brocha. En estos momentos mis sentidos me envían agradables señales y soy consciente de que existo. Ahora viene el momento más esperado, ¡silencio por favor, la vida del artista peligra!: La cuchilla de afeitar entra en acción, retirando la espuma del jabón de afeitar y junto con ella la barba,… ¡qué maravilla es sentir la cara limpia, suave y fresca!.


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